
jueves, 25 de septiembre de 2008

domingo, 10 de agosto de 2008
Oda a la Lagartija

Cuando una lagartija se enamora, se pone rosa rosada, color mora. Pierden la visión y chocan contra todo. Los árboles y las plantas se molestan por el atropello y las lagartijas entonces lloran un poco, pero en silencio. Si el amor es correspondido, de sus costados nacen alas. Se vuelven voladoras zumbantes y no hay halcón que las detenga ni gallo que las aplaste.
Hay lagartijas amantes del café, otras fuman cigarrillos de amapola sentadas en el porche de su hoja. Hay lagartijas filósofas y hay lagartijas plomero.
Todas viven en el bosque y gozan siempre de tomar el sol de las doce:
quietas,
inmóviles
y eternas.
martes, 5 de agosto de 2008
Marcha nupcial

lunes, 16 de junio de 2008
Fin a la manguangua

El punto lo puedes sacar bajo la manga.
La manga la puedes sacar de un viejo abrigo.
El viejo abrigo búscalo en el closet de la abuela.
A la abuela búscala en el jardín.
Y el jardín búscalo en algún libro.
Si no consigues puntos para ponerle fin a un cuento, no te desesperes.
Toma tiempo encontrar un libro de jardines donde en una foto esté tu abuela y que de su vestido reserve colgada una llave de un closet donde guarda los abrigos protectores de puntos bajo las mangas.
jueves, 12 de junio de 2008
La Aspiradora
- No aguanto más Juan Alberto De Alfombras. Eres mi hermano pero esta vez no puedo perdonarte.- Ese hijo es mío Enriqueta de Alfombras. Tienes que entenderlo.
- No hay forma en que entienda que el jardinero, ese niño a quien llaman La Pelusa, ¡pueda ser un de Alfombras!
- Pues lo es. Es Pelusa de Alfombras.
PAAAM PAAAM PAAAM...
martes, 10 de junio de 2008
Galipán

Yo llamo a mi perro Galipán y mis padres me llaman Julián. Galipán y Julián son nombres parecidos. Ambas palabras son agudas. A galipán le gustan las palabras más bien esdrújulas como Cítara y Relámpago. A mí me gustan más las graves: Libro y Vitamina. Las agudas son un poco aburridas: Camión, Ramón, Ladrón. A Galipán le gusta Rosita, lo sé porque lo veo irse entre los arbustos a espiar el patio de Doña Manueña.
Las palabras agudas y las palabras graves se llevan bien en las órdenes que le doy a mi perro: Salta Galipán, corre Galipán, duerme Galipán. Pero si mi perro viviese en Argentina y yo no fuese su dueño sino un niño Cordobés este le ordenaría con una palabra aguda: Saltá Galipán, corré Galipán, dormí Galipán.
Mamá, aunque sea aguda, hace tortas de naranja y suspiros que nos vuelven locos. Y Papá, de corazón agudo, es un grave Ingeniero.
Y yo, Julián, juego con Galipán, el perro que husmea el patio de doña Manuela, que si es una señora bien grave, más grave que Grave y lo corre a escobazos.
"¡Vení Galipán!" gritaría el niño Cordobés (si mi perro viviese en Argentina) y lo abrazaría de igual forma que yo.
lunes, 9 de junio de 2008
Abre y Saca

- ¿Qué cosa? ¿La puerta?
- Sí, ¿qué andas haciendo que no abres la puerta?
- Abro una lata, abre tú la puerta.
- No puedo. Ándome ando, Latas.
- Oh, lo siento…ya abro la puerta, Saca.
- ¿Ya abriste, Latas?
- Sí.
- ¿Y quién es?
- Corcho, viene a que lo saques.
- Dile que ya se acabó el turno, que venga más tarde. Hoy ya he atendido a Bocado y a Cejas, estoy cansado.
- Ya a los Sacas no los hacen de la misma manera.
- ¿Qué dices, Latas?
- Nada, ¿a la vieja Inés si la dejo pasar?